Y puedo tocar la hierva, sentir el terciopelo. Lentamente empecé a acariciar mi cuerpo, por fin había descubierto que camino debía seguir, el de ser yo misma. A pesar de que llovía torrencialmente, decidí salir a la calle, quería compartir ese momento con alguien que siempre había estado a mi lado.
[...]
-¿Y qué vas ha hacer ahora?
-Vivir.
[...]
Si quereis ponerme un nombre, adelante, no me importa, pero saber que lo que soy en realidad es una nereida, una ninfa sencillamente.
(Diario de una ninfómana)
No hay comentarios:
Publicar un comentario