Escribe. Fuma. Moja la pluma en el tintero y todo marcha al ritmo de la mùsica de Los Ramones, da otra calada y se para a pensar, se rompe la pluma, la tinta se desmorona sobre el papel y todas las ideas se desbordan. ¡Oh! ¡No! Tristes pensamientos inmundos, que se apoderan de mis ingenuos poemas sucios y desorbitados.
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