Tus leves y cálidas palabras
susurran vientos al hemisferio:
de mis tíbios oídos.
Noto como tu mirada se
enrrosca con la mía y
eso provoca un montón
de meteoritos que no paramos de esquivar,
continuamente;
finalmente me hundo en un profundo agujero negro
que se desintegra en mi universo.
Siento como los lunares de mi piel
se mezclan con los tuyos;
al adentrarme en tu vía lactea.
Tus manos que son infinitas,
aprientan mis planetas
que tiemblan al ponerse
en contacto con los cosmos fusionados
en un tic-tac de la atmósfera de mi sol más radiante
...mi corazón.
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